¡Saludos! Somos dos Ángeles de los grupos de  Ángeles “Eloiah” y “Akabesh” hablando en su nombre. ¿Sabéis quiénes sois? Hoy vamos a explicároslo con palabras humanas: Sois chispas de luz, chispas espirituales, divinas, las cuales se han buscado un cuerpo, en el que, a modo de capullo, existir en un estado crepuscular. Casi podríamos decir, en el que vegetar, pero eso sonaría a descalificación, a algo peyorativo. Vosotros dormitáis con los núcleos de vuestras almas, con vuestros núcleos espirituales desde incontables encarnaciones y vivís esas diversas encarnaciones como en una película. “Eso no puede ser”, exclamaréis al oír esto.. “porque si fuera como en una película yo no sentiría hambre, ni sed, ni tendría necesidades, ni sentiría dolor. Nosotros vivimos realmente…!”

Pero escuchadnos: Estás protegidos, vivís como acolchados en una torunda de algodón y solo percibís muy tenuemente lo QUE EXISTE EN REALIDAD. Y es que hasta hoy no habéis realmente comprendido lo que de verdad sois. Sois seres lumínicos, estructuras divinas interdimensionales, chispas, existencias –estamos buscando el término más correcto- o seres, por qué no simplemente seres, para quienes ha llegado el momento de salir del capullo para retomar su antigua posición. Podéis imaginároslo como si estuvierais en un nido de abejas, o de avispas. No todas las abejas salen a la vez, a pesar de que su reloj biológico les ha  programado a todas un mismo momento. Así, primero sale una, luego otra y luego la siguiente. Ocurre lo mismo con vuestro despertar espiritual. Os frotáis los ojos sorprendidos, miráis a vuestro alrededor y constatáis con asombro que seguís teniendo una apariencia humana. Pero en lo más profundo de vuestro interior algo ha cambiado. Vuestra luz interior, vuestra conciencia, ha comenzado a irradiar luz.

 Al principio ni vosotros mismos os distéis cuenta, luego sí porque la luz era cada vez más fuerte, más intensa. A veces vuestro ego os juega una mala pasada y comenzáis a compararos entre vosotros y libráis lo que nosotros llamamos “concursos espirituales”. Eso es normal, los niños también lo hacen. Un día, cuando hayáis salido de las sombras de vuestra grandeza verdadera, reconoceréis quienes sois. Sentiréis automáticamente cual es vuestra tarea y dejaréis de buscarla compulsivamente.

Mensaje transmitido por Ingrid Auer (c) https://www.ingridauerespanol.com 

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