¡Toma tu vida en tus manos!

“¡Saludos, humanos! Estáis viviendo tiempos que os suponen un reto, lo que hace que os quejéis y lamentéis algunas veces, muchas de ellas con buenos motivos, ya que la vida humana en la Tierra no siempre es fácil. Nosotros los ángeles tenemos un profundo respeto y veneración por vosotros, ya que os observamos y acompañamos durante vuestra vida. Y a veces nos preguntamos cómo manejaríamos nosotros las dificultades que la vida tiene reservadas para vosotros y que vosotros mismos tenéis reservadas también. Como sois ya muy conscientes, habéis elegido vuestras tareas de aprendizaje vosotros mismos, cuando aún erais almas que residían en un plano superior, mucho antes de esta encarnación.

No obstante, permitid que nos detengamos en el tema de la autocompasión, de vuestras quejas y de la conmiseración con vosotros mismos. La próxima vez que penséis en vosotros mismos como pobres víctimas a las que la vida y otras personas juegan malas pasadas, echad un vistazo más en detalle a vuestra situación: ¿qué hay detrás de todo ello? ¿De verdad tenéis que sentiros víctimas? ¿Por qué adoptáis el papel de víctima? ¿Por miedo, cobardía, conveniencia o porque os educaron para adoptar ese papel? Mirad la situación con más detenimiento. Dejad de quejaros, protestar y lamentaros y haced una lista de por qué llegasteis a esta situación. ¿Qué quiere la vida de vosotros? ¿Qué significado más profundo hay en esto?

Imaginad que os crecen alas y que os permiten cambiar vuestra perspectiva de modo de que podáis ver a vuestro alrededor y vuestra situación actual desde arriba. ¿Qué podéis ver desde esta perspectiva de pájaro? Seguramente no solo a vosotros mismos y vuestro aprieto, sino también las cosas que os llevaron a él. Y quizá lo que haya detrás de esta situación. Observad más en detalle y tomad conciencia de lo que se supone que debéis aprender de ella.

Ahora regresad a vuestro punto de partida y pensad de nuevo: ¿queréis seguir quejándoos? ¿Queréis seguir pensando en vosotros como víctimas? ¿Aún queréis sentir autocompasión? ¿O preferís decir: ¡Hasta aquí hemos llegado! Tomo mi vida en mis manos y hago frente a los hechos, admito mi parte en este problema?

Aunque no tengáis una influencia directa en las circunstancias, podéis, al menos, intentar aceptar la situación tal y como es. Las quejas y la autocompasión os debilitan, no os llevan a ninguna parte. Si no hay otra forma, entonces sentaros en un rincón durante un cuarto de hora para quejaros, gritar, llorar y enfadaros…, no obstante eso debería ser todo. Haced acopio de vuestro poder divino, centraos en un desenlace positivo para la situación y conectaros con nosotros los ángeles. Veréis que pronto seréis capaces de dejar atrás vuestra autocompasión y recuperar vuestra fuerza. Estamos con vosotros. Pertenecemos a los grupos de ángeles Eloiah y Akabesh.’’

© transmitida por Ingrid Auer

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