10 pasos para mujeres que desean alcanzar finalmente su potencial

James Gordon dice que no existen las personas con fuerza de voluntad o sin ella, sino que hay personas listas para el cambio y otras que no.

Miedo al cambio: ¿quién no lo conoce? No importa si es un cambio de trabajo, una separación, una mudanza o un cambio de estilo. Muchas personas tienen miedo a no ser capaces de afrontar el cambio, de tomar la decisión equivocada o de ser criticadas o rechazadas por los demás si cambian.

Después hay cambios que están fuera de nuestro control. Nos golpean desde el exterior: como ser abandonado/a, perder a un ser querido o hacer frente a una enfermedad.

La vida es como un collar de perlas lleno de cambios

No obstante, centrémonos en aquellos cambios sobre los que podemos decidir, en los que podemos influir y tomar el control conscientemente.

Merece la pena recordar que nuestra vida es un continuo flujo de cambios, sin importar que nosotros los queramos o no. Pueden ser el resultado de ciertas etapas en la vida, como el embarazo – nacimiento – infancia – pubertad – edad adulta – muerte. O de nuestras propias decisiones. Y, por supuesto, también de los cambios de otras personas a las que estamos estrechamente vinculadas.

Cómo manejar los cambios con éxito

Algunos cambios son rechazados desde el comienzo y, por ello, echados a perder incluso antes de ser expresados en voz alta. Resulta de ayuda escribir sobre los pros y contras del cambio para valorar sus posibles efectos de forma global. A veces nuestra intuición nos juega malas pasadas, pero una vez anotamos los hechos, nuestros miedos se hacen pequeños.

A veces la vida parece pedir a gritos un cambio, pero nosotros simplemente no queremos pensar en ello, por el estrés y las consecuencias. Sin embargo, muchas de las cosas que no cambiamos nosotros, serán cambiadas por los demás. ¡Y no siempre a nuestro favor!

Todo tiene su momento y por eso el momento adecuado para el cambio es muy importante. Si posponemos los cambios, podemos llegar a perder el momento propicio, lo que conlleva más esfuerzo o dificultad. Puede que esto nos conduzca a un rol pasivo que nos impide ser capaces de tomar nuestras propias decisiones.

También puede ser que intentemos influir sobre situaciones que necesitan cambiar, hasta que ya no exista una verdadera necesidad de cambio. Esta política del ‘‘avestruz’’ solo ofrece protección durante un periodo corto de tiempo y puede acabar siendo un problema de verdad.

En muchas ocasiones les hemos dicho a los otros: ‘‘No puedo’’, cuando realmente queríamos decir ‘‘No quiero, dejadme en paz’’. Esto nos lleva a la cita del principio. Por supuesto que hay situaciones en las que nos vemos débiles en las que somos mentalmente incapaces de generar grandes cambios, pero deberíamos plantearnos honestamente si estamos utilizando excusas.

No hace falta ni decir que hay situaciones en la vida que nos confrontan con los cambios y en las que no podemos influir ni lo más mínimo.  (Verlinken zu Resilienzartikel) Sin embargo, todas las decisiones realmente importantes pueden poner tu vida patas arriba, pero, a largo plazo, incluyen la oportunidad de mejorar la propia calidad de vida o de evolucionar a nivel personal. Creedme, ¡se de lo que hablo!

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