“Cuando somos pequeños, soñamos con hacernos grandes. Y de adultos, en ocasiones buscamos desesperadamente la luz y la magia que experimentábamos de niños.’’ [1]

Durante mi época como kinesióloga, muy frecuentemente me daba cuenta de que los problemas de mis clientes, por ejemplo ansiedad, inseguridad o alergias, tenían origen en su infancia. Había también casos en los que pude localizar el origen de sus problemas en el embarazo de la madre o en vidas pasadas. Aunque esto es ‘‘normal’’, merece la pena mencionarlo.

A muchas personas les resulta difícil regresar a su infancia mental o emocionalmente. O bien porque los recuerdos les resultan desagradables o dolorosos o bien porque han bloqueado su época de infancia, de tal modo que no pueden pensar en nada en relación con el tema de la infancia.

No obstante, el acceso al niño interior es muy importante cuando se trata de reavivar el perdido disfrute de la vida, la vitalidad y la creatividad. A pesar de ello, como las personas altamente sensibles han experimentado su infancia más intensamente que las demás personas (muchas de ellas), su niño interior necesita un cuidado y atención especial, así como ‘‘sanación’’. Después de todo, muchas veces se las dejaba con sus intensas emociones mientras que los demás simplemente eran incapaces de entenderlas.

Las personas altamente sensibles responden especialmente bien a las herramientas espirituales

Además del apoyo terapéutico convencional, también otros métodos han mostrado su eficacia para la integración y la aceptación consciente del niño interior en la edad adulta. Y aquellas personas que no solo deseen apoyar a su niño interior a nivel mental o emocional, sino también a nivel espiritual, pueden encontrar este apoyo en forma de herramientas espirituales.

La más clásica de mis herramientas espirituales en conexión con la sanación del niño interior es la Esencia Angelical para el Aura ‘‘Ángel Hariel’’. No solo es la ‘‘esencia espiritual de emergencia para los niños’’, sino que también ha sido utilizada con mucho éxito por personas que trabajan con su niño interior durante años. Después de todo, todas las heridas que carga el niño interior quedan establecidas en el cuerpo sutil –por ejemplo, en el aura y los chakras o el ADN multidimensional– y permanecen ahí de por vida e incluso más allá si no se transforman con la ayuda de herramientas sutiles-espirituales.

[1] Harke, Sylvia. Hochsensibel. Was tun? Der innere Kompass zu Wohlbefinden und Glück. Petersburg 2016, S. 134.

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